De procedencias e intereses diferentes, Los Cuatro Metafísicos – Agustito, Franco, Lorka y Oscar – comienzan su trayectoria conjunta en la Escuela de Arte de Sevilla, donde estudian Fotografía Artística. Y es a partir de una exposición colectiva de fi nal de curso, que tiene lugar en 2008 en la Sala Diagonal 3, de Mairena del Ajarafe, cuando se les propone una exposición conjunta en esta sala.
El tema, La metafísica del lugar ajeno, surge a petición de Eduardo D’Acosta, profesor y amigo de los tres autores. A partir de este momento y hasta el momento de culminación de la obra, éste va a ser el tema principal de sus pensamientos e investigaciones.
Actualmente, cada uno de ellos sigue una trayectoria diferente, aunque todas ellas con un fi n común, el desarrollo personal de la fotografía como forma de expresión artística. Agustito continúa en la Escuela de Arte, completando su formación con los estudios de Gráfi ca Publicitaria, y paralelamente desarrollando toda clase de proyectos (cortometrajes, fotógrafo de multitud de artistas sevillanos, etc…) Franco complementa sus estudios con los de Iluminación escénica en el CAT (Sevilla) y paralelamente trabajando con el reconocidísimo fotógrafo de arquitectura, Jesús Granada, realiza talleres de fotografía, cortometrajes, etc.. Lorka continúa en la Escuela, aunque actualmente se encuentra en Bucarest desarrollando una beca de estudios. Óscar se encuentra en Madrid estudiando en la EFTI y desenvolviendo un gran trabajo como fotógrafo de conciertos, con publicaciones en revistas musicales de prestigio como la Rolling Stones.
Cada uno de ellos, continúa desarrollando su visión personal, mediante el estudio e investigación de todos los campos de la fotografía. Luchando así, cada uno a su manera, por abrirse un hueco en estos momentos de crisis (económica, no artística) que nos ha tocado vivir.
Concebimos el espacio como algo físico pero no es exactamente así, para poder enfrentarnos a un lugar previamente hay que tener un conocimiento y unas percepciones propias derivadas de nuestra experiencia. Pero el espacio meramente mental sólo puede existir en los sueños / Éstos no vienen infl uidos por nuestras inquietudes y expectativas, son pensamientos no dirigidos y completamente irrefl exivos / Por lo tanto aunque son nuestros, y los recordamos como tal, nos son totalmente ajenos ya que nunca podremos controlarlos. Son simplemente una ilusión, lo único que nos queda es su recuerdo, son la interpretación que hace nuestra mente de una narración fi cticia / Para Kant el espacio es la base de todas nuestras representaciones externas, o lo que es lo mismo, el vínculo que nos amarra a la realidad siempre tiene un referente espacial. Excepto en los sueños. Donde el espacio pasa a ser algo metafísico, no depende de estímulos exteriores, y es completamente espontáneo / Las fotos intentan mostrar la contradicción
entre el espacio real y el soñado, buscan la extrañeza de los lugares que nos pertenecen porque los crea nuestra mente pero realmente nos son completamente ajenos. El único vehículo común que los une es saber que cuando despertamos somos capaces de recordar esas imágenes simbólicas de nuestro inconsciente / Las leyes físicas no imperan en estos lugares ajenos, y suele ocurrir a menudo que ocurren cosas imposibles, maravillosas, prodigiosas o desastrosas que hacen que a veces incluso, paradójicamente, nos sintamos más cercanos a estos lugares distantes y extraños que a nuestra propia realidad. J.M. Franco

