En esta mi primera exposición, de la mano de Diagonal 3, me gustaría mostrar una colección de fotografías de diversos motivos y sujetos con un único elemento en común, las largas exposiciones, de ahí el título. Estas largas exposiciones imprescindibles junto con el trípode y el disparador por cable si quieres captar imágenes imposibles en condiciones de ausencia casi total de luz. Fue gracias a Objetivo Sur que me introduje en el mundo de la fotografía nocturna. Buscar lugares inverosímiles, a oscuras, exponer durante periodos de tiempo larguísimos, “pintar” con luz, jugar con geles de colores. Todo ello da como resultado imágenes absolutamente increíbles, agua que se “gasifica”, cielos oscuros que se iluminan, detalles que aparecen que ni el propio ojo es capaz de ver, iluminaciones mágicas.
Tengo 40 años, estoy casado y tengo un hijo. Vivo en Espartinas (Sevilla) desde hace un año. Soy un fotógrafo aficionado y apasionado desde que tengo uso de razón, desde bien pequeñito, en que veía a mi padre con una cosa plateada envuelta en una funda marrón que se la acercaba a la cara y hacía un ruido raro y luego aparecía con unos papeles con imágenes en blanco y negro. Con el tiempo, aprendí que esa cosa plateada era una Vöigtlander y con ella aprendí por intuición los secretos de la luz. Cuando empecé a trabajar, mi familia me regaló mi primera réflex propia, una Canon EOS 500, con la que empecé ya más en serio a estudiar con libros, hacer algunos cursos de fotografía. Pasado un tiempo de la era digital, adquirí la Canon EOS 350D, con la que seguí avanzando y haciendo cursos, esta vez ya para meterme de lleno en el mundo del Procesado Digital. Sin embargo, el salto definitivo, la Canon EOS 5D Mark II y conocer a un grupo de fotógrafos fantásticos de Málaga llamados “Objetivo Sur” gracias a los cuales aprendí en poco tiempo lo que no había aprendido en toda una vida, sobre todo con Jorge Mierterán y Nacho Gutiérrez